
Valentina contó con el apoyo de dos columnas para este sueño: su familia y su escuela.
Nacida el 28 de noviembre del 2013 en Presidente Derqui, la joven escritora ya tiene en su poder los ejemplares de La última página, su opera prima.
“Hay libros que cuentan historias. Este observa a quien las lee”.
Con interés por la escritura, la lectura y el arte desde pequeña, con el tiempo fue descubriendo su pasión por crear historias y personajes, utilizando su imaginación para expresar sus ideas y emociones.
“Este libro representa una parte de su creatividad y de todo aquello que desea compartir con sus lectores. A través de sus páginas, Valentina busca transportar a quienes lo lean a un mundo creado desde su propia imaginación”.

La presentación será en la gloriosa institución derquina, el Club Social y Deportivo Presidente Derqui, donde Valentina cursa sus estudios.
“Es muy importante para nosotros como institución acompañar, junto a la familia, proyectos como este, donde los jóvenes pueden expresar sus emociones, en el caso de Valentina animarse a ser creativa y plasmar, nada más ni nada menos que, en un libro una historia para compartir con otros”, expresaron las autoridades educativas del colegio.
Resaltamos este mensaje tan importante para los tiempos que corren: la publicación del libro de una adolescente de 14 años que contó y cuenta con el apoyo de su familia y de la escuela es esperanzador.

La trama de La última página
El primer error de Gabriel fue aceptar el caso. El segundo fue creer que podía resolverlo. Un cadáver. Un mensaje imposible. Una investigación que no debería existir. Y una presencia que parece conocer cada decisión antes de que Gabriel la tome. Cuando el investigador descubre que su padre estuvo detrás del mismo caso décadas atrás, comienza a seguir una cadena de pistas que atraviesa expedientes desaparecidos, identidades imposibles y acontecimientos que parecen haber sido planeados mucho antes de suceder. Pero hay algo peor. Alguien sabe exactamente qué hará Gabriel después. Y cuanto más intenta escapar del juego, más descubre que quizá nunca tuvo elección. La historia ya comenzó. La pregunta es quién escribió la primera página.
